sábado, 28 de septiembre de 2013

LA RELIGIÓN SUMERIA




Es muy difícil conocer cómo los sumerios desarrollaron sus ideas religiosas que, por otra parte, tanta huella iban a dejar en las religiones posteriores. La religión sumeria presenta serios problemas de identidad, debido a que muy rápidamente sus principios se amalgamaron con las creencias de los semitas y hoy por hoy es muy difícil aislar las particularidades religiosas específicas de cada grupo étnico, habida cuenta que la mayor parte de la producción escrita fue redactada por escribas semitas y no sumerios, en los planteamientos de la religión sumerio-acadia hay mucha más influencia de las escuelas semitas que las propias sumerias.
Los sumerios adoraron una infinidad de dioses concebidos antropomórficamente y muy cercanos en su actividad diaria a los hombres. Las divinidades  sumerias fueron tanto de carácter celestial como infernal. También admitían la existencia de demonios, seres sobrenaturales y héroes o semidioses. Fue una religión que fue evolucionando a lo largo del tiempo, por lo que podemos encontrar una diversidad de concepciones en torno a sus cosmogonías y teogonías.
Los sumerios creyeron en un principio acuoso amorfo, que aludía al océano primordial, Nammu, el cual engendró al universo, formado por un cielo abovedado, An, y la tierra, Ki. De ellos nace Enlil, la atmósfera. Este separó a sus padres, An alzó el cielo hacia lo alto y Enlil se llevó consigo a su madre. Luego, una serie de dioses dieron origen a la luz del día, a la vida animal y vegetal y, finalmente, a los seres humanos. Estos nacen del barro del Apsu, el abismo.
Para controlar todos esos elementos los cuatro grandes dioses crearon a otros seres superiores, inmortales, de aspecto humano, pero infinitamente más perfectos, estos eran las divinidades, formando todos ellos el panteón sumerio.
Los sumerios por lo tanto llegaron a imaginar a sus dioses y diosas, bajo los caracteres de los seres humanos, tanto en su aspecto físico como en sus pensamientos o hechos, de esta manera sus dioses, comían, bebían, estaban de buen humor, enfadados y a fin de cuentas, sentían y actuaban según lo haría una persona normal y corriente, a pesar de todo esto, siempre los consideraron muy superiores, tanto desde el punto de vista intelectual como físico, atribuyéndoles cualidades sobrenaturales como la inmortalidad
Se supuso que habitaban en la Montaña Cósmica, lugar ubicado en el Oriente, aunque en ocasiones creían que también habitaban en sus templos terrestres.
De la diversidad de teogonías que presentó la religión sumeria a lo largo de su evolución, podemos aislar dos tríadas divinas:
Tríada cósmica                    An – cielo
                                  Enki – tierra
                                  Enlil – atmósfera (varios autores lo denominan el dios del viento)

Tríada astral                      Zu- en  - sol
                                   Ud o Uttu - luna
                                  Inanna – diosa de la fertilidad, encarna los principios de la lucha y la                                                   procreación                                                                                                                                                                                                   

Los sumerios idearon diferentes relatos para explicar la creación del hombre, concebido en todos los casos como siervo (pero no esclavo) de la divinidad. Algunos relatos dicen que los hombres brotaron de la tierra, otro que los hombres fueron modelados en arcilla por obreros divinos, su corazón fue modelado por Nammu y Enki les dio la vida; y también encontramos relatos que nos dicen que los hombres poseen sustancia divina, ya que fueron creados por la sangre de dos dioses. Su creación fue motivada por los propios dioses ante la carencia de cuidados que debían soportar, por lo que el destino del hombre no fue otro que el de servir a los dioses. Como los hombres habían sido creados exclusivamente para servir a los dioses, ello les marcaba su actuación terrena. Los hombres también son imitadores y colaboradores de los dioses, ya que estos conservan el orden cósmico, los hombres deben observar sus normas. El primer deber religioso era el de temer a los dioses, el segundo era ofrecerles sacrificios y ofrendas.
Entre los sumerios estaba muy arraigada la idea de la predestinación, lo que llevó a una mirada un tanto pesimista de la vida.

El inframundo
No faltó en este pueblo la creencia en la existencia en un mundo subterráneo o Más Allá. Este estaba situado bajo el abismo del Apsu, siendo la casa de la que no se podía salir después de haber entrado en ella. Todos los hombres estaban destinados a quedarse allí eternamente. Al mundo subterráneo lo rigen Nergal y su esposa, Ereshkigal.
El mundo terrenal de los sumerios es revelado, hasta cierto punto, por una composición sobre la muerte y la vida futura del rey y señor Ur-Nammu. Después el morir en el campo de batalla, Ur- Nammu llega al inframundo, donde ofrece regalos diversos y sacrificios a los “siete dioses” del inframundo
Otra tabla indica que el sol, la luna, y otros dioses, también pasaron tiempo en el inframundo. El sol viaja allí después de ponerse, y la luna descansa allí al final del mes. Utu y Nanna decretaron allí el destino de los muertos. Los héroes muertos comieron el pan, bebieron, y apagaron la sed muerta con agua. Los dioses del inframundo, los difuntos, y su ciudad, fueron rezados en beneficio de los muertos y su familia.
La versión sumeria de Gilgamesh incluye un viaje al inframundo también. En el prólogo, Enki navega hacia el Kur, para rescatar probablemente a Ereshkigal después de que la entregaran al Kur y es asaltado por criaturas con piedras. La parte principal del cuento incluye un viaje al inframundo también. Enkidu entra a la “gran morada” a través de una puerta, para recuperar unos objetos de Gilgamesh. En su camino rompe varios tabúes del inframundo.
Cuando Enlil visita el inframundo, debe pasar por un portero, seguido por un “hombre del río” o un “hombre de la barca”, los cuales actúan como guardas.
Inanna también visita el Kur. Ella estuvo presente para atestiguar unos ritos fúnebres. Ella toma la precaución de avisar a su criado, para que vaya a buscar la ayuda de Enlil, Nanna, o Enki, por si ella no vuelve. Inanna golpea las puertas externas del Kur y el portero, junto a la reina Ereshkigal, permite que Inanna pase a través de las siete puertas del inframundo. Ante cada puerta, le requieren quitarse adornos y prendas de ropa, hasta que en la séptima puerta, ella acaba desnuda. Entonces Annuna emite un juicio en su contra con lo que Ereshkigal la mata y la cuelga en la pared.
Inanna es rescatada por la intervención de Enki. Él crea a dos criaturas neutras (sin sexo), que empatizan con el sufrimiento de Ereshkigal, y de tal modo ganan un regalo, el cadáver de Inanna. Ellos le devuelven a la vida gracias al pan de la vida y el agua de la vida, pero el inframundo sumerio conserva una ley de los muertos, nadie puede marcharse sin abastecer al inframundo con alguien en su lugar. Inanna es escoltada por demonios. Ella no les permite que tomen a otros dioses ni reclamen a cualquier otra persona hasta que ella vea a Dumuzi en su trono de Uruk. Entonces ellos conspiran contra Dumuzi, el cual logra escapar dos veces transformándose, con la ayuda de Utu. Aunque eventualmente es atrapado y matado.
Inanna y Geshtinanna, la hermana de Dumuzi, van a ver a Dumuzi al inframundo. Ereshkigal permite que Dumuzi, el pastor, permanezca en el inframundo solamente seis meses del año, mientras que Geshtinanna permanecerá los otros seis. Aunque él había sido siempre pastor (y posiblemente un rey mortal) lo bendijeron con las energías de la fertilidad que siguieron con la consumación de su unión a Inanna.

Templos, clero y culto
Los hombres que habían sido creados exclusivamente para el servicio de los dioses, según refieren determinados mitos, debían cuidar de ellos en lugares apropiados, mediante un culto escrupulosamente regulado por un competente clero, que tuvo también una extraordinaria importancia social, económica y cultural. Este culto se desarrollaba en los templos, en grandes casas o en santuarios. Este lugar de culto solía estar situado sobre una gran plataforma o terraza, orientado según los puntos cardinales sumerios y que reciben el nombre de zigurats, con un exterior construido a base de adobes y ladrillos y embellecidos por placas de mármol y con un interior distribuido en naves y capillas, adoptando un sistema de eje acodado (disposición que impedía ver directamente desde la entrada la cámara de la divinidad).
Los templos se iban construyendo superpuestos unos encima de otros, cubriendo los restos, que servían de cimientos.
La lista de sacerdotes la encabezaba el en o ensi y su elección se establecía mediante un rito adivinatorio. Los templos contaron también con personal religioso femenino y que solían ser hijas de reyes.
Los cultos y ceremonias estuvieron perfectamente regulados, dentro de unas líneas uniformes para todo el país, estableciéndose sacrificios, cruentos e incruentos, libaciones de agua, cerveza, vino o aceite, ofrendas regulares, etc. También este culto sumerio se tributaba a escala urbana y familiar, cada uno con sus divinidades propias. Los hombres debían expiar sus pecados a través de lamentos públicos o plegarias para aplacar a la divinidad. El culto era un servicio rendido a los dioses por los hombres, que tenían la obligación de vestirlos y alimentarlos.
Los rituales se desarrollaban para controlar el orden cósmico, para expiar los pecados de los hombres y aplacar a los dioses. Los dioses son los responsables del orden cósmico que continuamente se veía turbado, entonces el hombre debía colaborar con los dioses, observando sus mandatos para asegurar el buen funcionamiento del mundo y la sociedad.

Los mitos sumerios
Características:
        Hondo espíritu místico.
        Tendencia a relacionar dos personajes o dos argumentos que son aparentemente independientes, pero que a medida que la historia evoluciona, se amalgaman y forman un mito de gran interés.
        En cada mito aparece el hombre en su medio ambiente frente a las fuerzas de la naturaleza, de la política o de la economía, fuerzas que pesan sobre su destino, decretado de antemano por los dioses.
        Plantean los temores y aspiraciones del pueblo sumerio.

Podemos organizar a los mitos sumerios en una tipología como la siguiente:
        Mitos sobre los orígenes: contenido cosmogónico. Se remarca la idea de un ser superior, de naturaleza divina, a partir del cual se originan y organizan el resto del mundo y sus cosas. Ej.: Enlil y Ninlil
        Mitos de organización: relatan cómo el cosmos se va estructurando orgánicamente. Ej. : Enki y Súmer
        Mitos de contacto humano y divino: los dioses y los hombres se encuentran e interactúan. Ej. : Inanna y Dumuzi
        Narraciones épicas: el héroe aparece como centro de interés mítico. Ej. : Gilgamesh
        Mitos de ultratumba: descenso de Inanna a los infiernos.
        Mitos de contenido variado: como ejemplo citamos a la Destrucción de Kur.

A modo de cierre
Para concluir, podemos decir que las características de la religión sumeria son las siguientes:
        Politeísmo.
        Antropomorfismo.
        Estrecha relación entre la religión y la política.
        Evolución histórica. Amalgama con elementos semitas.
        El hombre ha sido creado para el servicio de los dioses.
        Creencia en la predestinación. Pesimismo.
        El mundo divino estaba organizado como el mundo humano.
        Existencia de una vida después de la muerte en el inframundo.
        Clero jerarquizado.
        Rituales para conservar el orden cósmico, colaborar con y servir a los dioses.
        Alto contenido mágico de los rituales.

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