Es muy difícil conocer cómo los sumerios
desarrollaron sus ideas religiosas que, por otra parte, tanta huella iban a
dejar en las religiones posteriores. La religión sumeria presenta serios
problemas de identidad, debido a que muy rápidamente sus principios se
amalgamaron con las creencias de los semitas y hoy por hoy es muy difícil
aislar las particularidades religiosas específicas de cada grupo étnico, habida
cuenta que la mayor parte de la producción escrita fue redactada por escribas
semitas y no sumerios, en los planteamientos de la religión sumerio-acadia hay
mucha más influencia de las escuelas semitas que las propias sumerias.
Los sumerios adoraron una infinidad de
dioses concebidos antropomórficamente y muy cercanos en su actividad diaria a
los hombres. Las divinidades sumerias fueron
tanto de carácter celestial como infernal. También admitían la existencia de
demonios, seres sobrenaturales y héroes o semidioses. Fue una religión que fue
evolucionando a lo largo del tiempo, por lo que podemos encontrar una
diversidad de concepciones en torno a sus cosmogonías y teogonías.
Los sumerios creyeron en un principio
acuoso amorfo, que aludía al océano primordial, Nammu, el cual engendró al
universo, formado por un cielo abovedado, An, y la tierra, Ki. De ellos nace
Enlil, la atmósfera. Este separó a sus padres, An alzó el cielo hacia lo alto y
Enlil se llevó consigo a su madre. Luego, una serie de dioses dieron origen a
la luz del día, a la vida animal y vegetal y, finalmente, a los seres humanos.
Estos nacen del barro del Apsu, el abismo.
Para controlar todos esos elementos los
cuatro grandes dioses crearon a otros seres superiores, inmortales, de aspecto
humano, pero infinitamente más perfectos, estos eran las divinidades, formando
todos ellos el panteón sumerio.
Los sumerios por lo tanto llegaron a
imaginar a sus dioses y diosas, bajo los caracteres de los seres humanos, tanto
en su aspecto físico como en sus pensamientos o hechos, de esta manera sus
dioses, comían, bebían, estaban de buen humor, enfadados y a fin de cuentas,
sentían y actuaban según lo haría una persona normal y corriente, a pesar de
todo esto, siempre los consideraron muy superiores, tanto desde el punto de
vista intelectual como físico, atribuyéndoles cualidades sobrenaturales como la
inmortalidad
Se supuso que habitaban en la Montaña
Cósmica, lugar ubicado en el Oriente, aunque en ocasiones creían que también
habitaban en sus templos terrestres.
De la diversidad de teogonías que presentó
la religión sumeria a lo largo de su evolución, podemos aislar dos tríadas
divinas:
Tríada cósmica An
– cielo
Enki – tierra
Enlil – atmósfera (varios autores lo denominan
el dios del viento)
Tríada astral Zu- en
- sol
Ud o Uttu - luna
Inanna – diosa de la fertilidad, encarna los
principios de la lucha y la procreación
Los sumerios idearon diferentes relatos
para explicar la creación del hombre, concebido en todos los casos como siervo
(pero no esclavo) de la divinidad. Algunos relatos dicen que los hombres
brotaron de la tierra, otro que los hombres fueron modelados en arcilla por
obreros divinos, su corazón fue modelado por Nammu y Enki les dio la vida; y
también encontramos relatos que nos dicen que los hombres poseen sustancia
divina, ya que fueron creados por la sangre de dos dioses. Su creación fue motivada
por los propios dioses ante la carencia de cuidados que debían soportar, por lo
que el destino del hombre no fue otro que el de servir a los dioses. Como los
hombres habían sido creados exclusivamente para servir a los dioses, ello les
marcaba su actuación terrena. Los hombres también son imitadores y
colaboradores de los dioses, ya que estos conservan el orden cósmico, los
hombres deben observar sus normas. El primer deber religioso era el de temer a
los dioses, el segundo era ofrecerles sacrificios y ofrendas.
Entre los sumerios estaba muy arraigada la
idea de la predestinación, lo que llevó a una mirada un tanto pesimista de la
vida.
El inframundo
No faltó en este pueblo la creencia en la
existencia en un mundo subterráneo o Más Allá. Este estaba situado bajo el
abismo del Apsu, siendo la casa de la que no se podía salir después de haber
entrado en ella. Todos los hombres estaban destinados a quedarse allí
eternamente. Al mundo subterráneo lo rigen Nergal y su esposa, Ereshkigal.
El mundo terrenal de los sumerios es
revelado, hasta cierto punto, por una composición sobre la muerte y la vida
futura del rey y señor Ur-Nammu. Después el morir en el campo de batalla, Ur-
Nammu llega al inframundo, donde ofrece regalos diversos y sacrificios a los
“siete dioses” del inframundo
Otra tabla indica que el sol, la luna, y
otros dioses, también pasaron tiempo en el inframundo. El sol viaja allí
después de ponerse, y la luna descansa allí al final del mes. Utu y Nanna
decretaron allí el destino de los muertos. Los héroes muertos comieron el pan,
bebieron, y apagaron la sed muerta con agua. Los dioses del inframundo, los
difuntos, y su ciudad, fueron rezados en beneficio de los muertos y su familia.
La versión sumeria de Gilgamesh incluye un
viaje al inframundo también. En el prólogo, Enki navega hacia el Kur, para
rescatar probablemente a Ereshkigal después de que la entregaran al Kur y es
asaltado por criaturas con piedras. La parte principal del cuento incluye un
viaje al inframundo también. Enkidu entra a la “gran morada” a través de una
puerta, para recuperar unos objetos de Gilgamesh. En su camino rompe varios
tabúes del inframundo.
Cuando Enlil visita el inframundo, debe
pasar por un portero, seguido por un “hombre del río” o un “hombre de la
barca”, los cuales actúan como guardas.
Inanna también visita el Kur. Ella estuvo
presente para atestiguar unos ritos fúnebres. Ella toma la precaución de avisar
a su criado, para que vaya a buscar la ayuda de Enlil, Nanna, o Enki, por si
ella no vuelve. Inanna golpea las puertas externas del Kur y el portero, junto
a la reina Ereshkigal, permite que Inanna pase a través de las siete puertas
del inframundo. Ante cada puerta, le requieren quitarse adornos y prendas de
ropa, hasta que en la séptima puerta, ella acaba desnuda. Entonces Annuna emite
un juicio en su contra con lo que Ereshkigal la mata y la cuelga en la pared.
Inanna es rescatada por la intervención de
Enki. Él crea a dos criaturas neutras (sin sexo), que empatizan con el
sufrimiento de Ereshkigal, y de tal modo ganan un regalo, el cadáver de Inanna.
Ellos le devuelven a la vida gracias al pan de la vida y el agua de la vida,
pero el inframundo sumerio conserva una ley de los muertos, nadie puede
marcharse sin abastecer al inframundo con alguien en su lugar. Inanna es
escoltada por demonios. Ella no les permite que tomen a otros dioses ni
reclamen a cualquier otra persona hasta que ella vea a Dumuzi en su trono de
Uruk. Entonces ellos conspiran contra Dumuzi, el cual logra escapar dos veces
transformándose, con la ayuda de Utu. Aunque eventualmente es atrapado y
matado.
Inanna y Geshtinanna, la hermana de Dumuzi,
van a ver a Dumuzi al inframundo. Ereshkigal permite que Dumuzi, el pastor,
permanezca en el inframundo solamente seis meses del año, mientras que
Geshtinanna permanecerá los otros seis. Aunque él había sido siempre pastor (y
posiblemente un rey mortal) lo bendijeron con las energías de la fertilidad que
siguieron con la consumación de su unión a Inanna.
Templos, clero y culto
Los hombres que habían sido creados
exclusivamente para el servicio de los dioses, según refieren determinados
mitos, debían cuidar de ellos en lugares apropiados, mediante un culto
escrupulosamente regulado por un competente clero, que tuvo también una
extraordinaria importancia social, económica y cultural. Este culto se
desarrollaba en los templos, en grandes casas o en santuarios. Este lugar de
culto solía estar situado sobre una gran plataforma o terraza, orientado según
los puntos cardinales sumerios y que reciben el nombre de zigurats, con un
exterior construido a base de adobes y ladrillos y embellecidos por placas de
mármol y con un interior distribuido en naves y capillas, adoptando un sistema
de eje acodado (disposición que impedía ver directamente desde la entrada la
cámara de la divinidad).
Los templos se iban construyendo
superpuestos unos encima de otros, cubriendo los restos, que servían de
cimientos.
La lista de sacerdotes la encabezaba el en
o ensi y su elección se establecía mediante un rito adivinatorio. Los templos
contaron también con personal religioso femenino y que solían ser hijas de
reyes.
Los cultos y ceremonias estuvieron
perfectamente regulados, dentro de unas líneas uniformes para todo el país,
estableciéndose sacrificios, cruentos e incruentos, libaciones de agua,
cerveza, vino o aceite, ofrendas regulares, etc. También este culto sumerio se
tributaba a escala urbana y familiar, cada uno con sus divinidades propias. Los
hombres debían expiar sus pecados a través de lamentos públicos o plegarias
para aplacar a la divinidad. El culto era un servicio rendido a los dioses por
los hombres, que tenían la obligación de vestirlos y alimentarlos.
Los rituales se desarrollaban para
controlar el orden cósmico, para expiar los pecados de los hombres y aplacar a
los dioses. Los dioses son los responsables del orden cósmico que continuamente
se veía turbado, entonces el hombre debía colaborar con los dioses, observando
sus mandatos para asegurar el buen funcionamiento del mundo y la sociedad.
Los mitos sumerios
Características:
● Hondo
espíritu místico.
● Tendencia
a relacionar dos personajes o dos argumentos que son aparentemente
independientes, pero que a medida que la historia evoluciona, se amalgaman y
forman un mito de gran interés.
● En
cada mito aparece el hombre en su medio ambiente frente a las fuerzas de la
naturaleza, de la política o de la economía, fuerzas que pesan sobre su
destino, decretado de antemano por los dioses.
● Plantean
los temores y aspiraciones del pueblo sumerio.
Podemos organizar a los mitos sumerios en
una tipología como la siguiente:
● Mitos
sobre los orígenes: contenido cosmogónico. Se remarca la idea de un ser
superior, de naturaleza divina, a partir del cual se originan y organizan el
resto del mundo y sus cosas. Ej.: Enlil y Ninlil
● Mitos
de organización: relatan cómo el cosmos se va estructurando orgánicamente. Ej.
: Enki y Súmer
● Mitos
de contacto humano y divino: los dioses y los hombres se encuentran e
interactúan. Ej. : Inanna y Dumuzi
● Narraciones
épicas: el héroe aparece como centro de interés mítico. Ej. : Gilgamesh
● Mitos
de ultratumba: descenso de Inanna a los infiernos.
● Mitos
de contenido variado: como ejemplo citamos a la Destrucción de Kur.
A modo de cierre
Para concluir, podemos decir que las
características de la religión sumeria son las siguientes:
● Politeísmo.
● Antropomorfismo.
● Estrecha
relación entre la religión y la política.
● Evolución
histórica. Amalgama con elementos semitas.
● El
hombre ha sido creado para el servicio de los dioses.
● Creencia
en la predestinación. Pesimismo.
● El
mundo divino estaba organizado como el mundo humano.
● Existencia
de una vida después de la muerte en el inframundo.
● Clero
jerarquizado.
● Rituales
para conservar el orden cósmico, colaborar con y servir a los dioses.
● Alto
contenido mágico de los rituales.

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